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La crisis de Tito Trinidad se originó en su propio séquito

El excampeón se rodeó de expertos y de amigos, lo que hoy día le podría estar pasando factura

La crisis de Tito Trinidad se originó en su propio séquito (horizontal-x3)
Momento en que Tito Trinidad fue proclamado campeón tras derrotar a Luis Ramón “Yory Boy” Campas. Le acompañan el promotor Don King, Felix Trinidad, padre y Yamil Chade. (Archivo / GFR Media)

Cuando Félix ‘Tito’ Trinidad subió al cuadrilátero  para enfrentar al titular welter de la Federación Internacional de Boxeo (FIB),  Maurice Blocker, el 19 de junio de 1993 en San Diego,  lo escoltó un séquito que triplicaba al grupo del campeón.

Durante los siguientes 18 años, algunos rostros del equipo se convirtieron en caras conocidas para la afición boxística boricua.

Junto a  ese grupo, Tito hilvanó una carrera que lo llevó al Salón de la Fama del Boxeo Internacional (IBHOF, por sus siglas en inglés) en Canastota, Nueva York, y lo convirtió en una de las figuras más queridas en la historia popular boricua.

Sin embargo, también trajo consecuencias nefastas para los Trinidad, quienes actualmente se encuentran luchando en corte con uno de los otrora miembros del equipo, José “Pepe”  Ramos, debido a alegado mal manejo de las finanzas del campeón y de su progenitor.

Trinidad tiene una demanda de cobro en su contra por cerca de $21 millones por parte del Banco Popular. Luego, el excampeón mundial ripostó con  una contrademanda a la institución por cerca de $26 millones,  que incluye $5 millones por daños y perjuicios.

El núcleo de Tito era compuesto por don Félix Trinidad Rodríguez, padre del boxeador y expeleador profesional; Juan “Popo” Guzmán, primo y mano derecha de don Félix; el doctor Bobby Muñoz Zayas, y Cruz Manuel Pensa García, entrenador de pista y campo.

A excepción del galeno, el grupo estaba detrás de Tito mientras presentaban a los contrincantes momentos antes de la pelea con Blocker. Allí también se encontraba Yamil Chade, comanejador de Tito desde su tercera pelea profesional y quien luego fuera expulsado por los Trinidad tras una agria disputa legal.

Al cuarteto de don Félix, Popo, Bobby y Pensa se le unieron varias figuras a través de los años. Entre estos estuvo el entrenador Freddie Trinidad (que no es familia de Tito ni Félix). Freddie es el director del gimnasio municipal de Caimito, donde entrenó por varios años el equipo Trinidad. Además fue asistente de don Félix desde la primera defensa de Tito, contra Luis Gabriel García el 6 de agosto de 1993 en el coliseo Rubén Rodríguez de Bayamón, hasta el duelo con Kevin Lueshing en 1997.

La entrada de ‘Pepe’ Ramos

“Pepe venía al gimnasio mío porque era bien amigo de Tito. Hasta entrenó un tiempo en Caimito y llegó a pelear una vez en una cartelera de boxeo aficionado que hicimos en la gallera de Caimito”, recordó recientemente Freddie. “Perdió la pelea y no volvió a boxear. Cuando Tito se hizo campeón, Pepe y otro amigo se peleaban por ser el que cargaba la faja (de campeón) hasta el ring”.

Para la primera defensa de Tito,  Ramos logró su cometido. Parado a la diestra del púgil mientras lo presentaban previo al combate estaba Ramos, quien miró serio hacia la cámara. En sus manos, la faja de campeón de la FIB. Ramos, varios años mayor quesu amigo campeón, la mostró a la cámara y luego la alzócon ambas manos.

“Él (Ramos) empezó cargando la faja y luego logró convertirse en el traductor de Tito (durante las entrevistas en inglés luego de los combates, en las conferencias de prensa y hasta en las negociaciones con Don King)”, relató el licenciado Nicolás Medina, quien entró al equipo en 1994 como representante legal de los Trinidad en el pleito  contra Chade y luego en las negociaciones contractuales. Medina nunca fue asesor de los Trinidad en asuntos económicos o de inversiones.

Para la esperada pelea con el invicto noqueador mexicano Luis Ramón ‘Yori Boy’ Campas en 1994, Pepe también cargó la faja, junto a otro amigo de Tito. Durante la presentación de Trinidad previo al combate –que fue transmitido en directo por la telecadena Showtime– ambos miraban hacia arriba, buscándose en el monitor gigante sobre el ring del hotel MGM Grand en Las Vegas y luego se acomodaban para quedar mejor encuadrados en el tiro de cámara.

Sube como la espuma

El ascenso de Ramos dentro de Team Trinidad fue casi tan vertiginoso como el de Tito en la lista de los mejores peleadores libra por libra. Varias otras personas entraron y salieron del equipo, pero Pepe se mantuvo constante.

“Después de cargar el título, Pepe también era el que llamaba a los del equipo para coordinar los pasajes y las habitaciones de hotel. Se encargaba de eso porque era el que hablaba inglés”, relató Freddie.

“Él (Ramos) conseguía los traductores para las negociaciones con Don King, porque eran amigos de él. De ahí nace su interés de aprender inglés. Se pasaba con un librito aprendiendo. Le faltaba mucho, pero comparado con nosotros sabía un mundo porque nosotros ni sabíamos ni sabemos inglés”, relató  don Félix Trinidad Rodríguez. “Varias peleas más tarde  (del duelo con Blocker) Pepe se convirtió en nuestro traductor”.

Fue más que eso. Ramos se entrelazó de tal manera con el joven campeón y su padre entrenador y manejador, que fue padrino de bodas de Tito y padrino de la hija mayor del segundo matrimonio de don Félix.

Incluso, durante un breve periodo en el que tuvo diferencias con los Trinidad, Ramos se las ingenió para viajar por su cuenta a una pelea de Tito y eventualmente integrarse de nuevo al equipo.

Aliados y amigos

Team Trinidad tuvo múltiples aliados y miembros de séquito durante sus 18 años de existencia. Muchos eran profesionales en sus respectivos campos.

“Contamos con la ayuda de David Rivera, que fue masajista. Sotero Rodríguez era también ayudante en el gimnasio y ayudaba a Tito a correr”, recordó don Félix, mencionando también al entrenador Ismael Morales como parte de los asesores en la preparación física de Tito durante un periodo. Esa lista también incluye a Edwin Rodríguez, otrora entrenador de José ‘Yungo’ Badillo y que ayudó a Tito para la pelea de Blocker.

Otros, como Mario Gómez, eran solo amigos de los Trinidad que lo acompañaban para darle apoyo y nunca pretendieron rol activo en el grupo ni cobrar por sus servicios. Gómez subió al ring con Trinidad para varias de sus peleas, cargando un peculiar bastón de madera tallada con algo parecido a un rostro en su manija.

“Mario era el que se pasaba con ese bastón que decía era de la buena suerte. Era una persona bien comunicadora y sociable. Creo que está fuera de Puerto Rico, es muy buena persona”, indicó el patriarca de los Trinidad sobre Mario, quien también era tío paterno del fenecido boxeador y entrenador Juan ‘Golo’ Gómez Trinidad.

“Hasta a Quique Carrión nos lo llevamos a una pelea; la de Whitaker”, rememoró don Félix, mencionando  al guaynabeño  entrenador de entrenadores, quien falleció poco después.

A todas luces, el séquito se podía describir como compuesto por dos grupos: el de amigos y el de asesores.

El de amigos incluía a personas como Mario. El de asesores contaba con profesionales como el licenciado Medina,  el doctor Muñoz Zayas y ‘Popo’ Guzmán.

Sin embargo, aparentemente Ramos fue el único que comenzó como amigo y terminó como asesor pago.

La confianza de los Trinidad con Ramos era tal que cuando anunciaron su primer retiro en 2002, don Félix le dejó el manejo de dos de sus mejores peleadores, Fres Oquendo y Richard Sierra, a Pepe. El negocio se hizo por solo $1.

Pero el acto que demuestra la confianza ciega de los Trinidad en Ramos ocurrió en el 2000.

Luego de la victoria de Tito sobre Oscar De La Hoya el 18 de septiembre de 1999 en el Mandalay Bay de Las Vegas, los Trinidad regresaron a Puerto Rico, donde los puertorriqueños le brindaron una recepción  de magnitud nunca repetida en la historia de la Isla.

Tras recibir las primeras ganancias de la victoria en la Pelea del Milenio, que ascendieron a $9 millones antes de contar su tajada de las ventas “pague para ver”, el grupo Trinidad acudió a reuniones con varias casas corredoras de inversiones en la Isla. El plan era escuchar sus propuestas sobre cómo cada cual manejaría el dinero de Tito si él decidía invertirlos con cada empresa. A esas reuniones acudieron el campeón y su padre. Solo los acompañó Ramos, quien para entonces recién se había licenciado como corredor de inversiones y ya fungía como asesor financiero de los Trinidad.

Hoy, 18 años después de ese combate contra De la Hoya, Trinidad disputa lo que él mismo ha llamado “la pelea más importante de su vida”, la que se dará en un tribunal, y no en un cuadrilátero. El excampeón acusa a Ramos de estafarlo a él y a su papá mediante un “esquema  que hicieron en todos los bancos”.

Se espera que el caso entre Trinidad y Popular   se vea en diciembre, aunque la institución bancaria ha expresado su deseo de llegar antes a un acuerdo.

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